El proyecto nace en un barrio degradado de la ciudad de Sevilla, donde el paro supera los niveles admisibles para la buena vecindad y el comercio ilegal pasea por sus calles sin temor a represalias. Un lugar donde la imagen habitual es ver a los rebuscadores de basura, esparciendo bolsas por el suelo, y recogiendo todo aquello que tenga algo de metal, para ir a venderlo al polígono industrial cercano, a cambio de unas monedas. Hombres demacrados, consumidos por la droga, o simplemente sin trabajo, sin futuro y ni siquiera presente…

Y por otro lado, un barrio con unos centros educativos, donde el profesorado pone todo su empeño en preparar a los alumnos y procurarles una profesión con la que formar parte de la sociedad y tener una vida digna. Alumnos, de dieciseis, dieciocho años, que en muchas ocasiones, una vez terminados sus estudios, no logran ese tan deseado puesto de trabajo, con el que han soñado.

En este barrio trabajamos y queremos ayudar con nuestra iniciativa. A unos, les ofrecemos colaborar en la recogida de deshechos de plástico, trabajando con dignidad y percibiendo con ello un sueldo apropiado, a otros, la formación en unas tecnologías emergentes, que aún no tienen en sus escuelas e institutos, pero que estará a la orden del día, dentro de pocos años, la impresión 3d.

Recoger chatarra